EN PERSONA

Enrique Barón, nacido en Madrid el 27 de marzo de 1944, fue diputado por Madrid en la Legislatura Constituyente. En el Congreso de los Diputados fue portavoz del Grupo Socialista en Economía y Presupuestos, y ministro de Transportes entre 1982 y 1985. Vivió en el Gobierno el proceso de adhesión de España a las Comunidades Europeas, y en 1986 Obtuvo su escaño en el Parlamento Europeo, donde fue eurodiputado hasta el año 2009. Entre 1989 y 1992 ejerció como presidente de la Eurocómara, en la que también encabezó las comisiones de Asuntos Exteriores y Comercio Internacional.

Barón, abogado y economista y doctorado en Derecho y Economía por la Universidad Complutense de Madrid, ha sido también presidente de la International Yehudi Menuhin Foundation (IYMF) y la European Foundation for the Information Society, vicepresidente del Istituto de l’Opera e la Poesía di Verona (UNESCO), patrono de la Fundación Dalí y miembro del Consejo de Notre Europe.

En esta entrevista nos habla de la construcción del sistema democrático en España, la situación económica e industrial en España durante los primeros años de democracia, y la aportación española algunas de las políticas comunitarias y a conceptos como el de la ciudadanía europea.

El salto a la política

Yo era un joven inquieto cuando accedí a la Universidad en el año 1960. Sobre todo, en aquel momento eran inquietudes religiosas, culturales y de descubrimiento de nuestra sociedad, porque era una sociedad gris en la que no se hablaba de política. Todo lo que se relacionaba con la política era algo yo diría peligroso y negativo. El salto se produjo al llegar a la Universidad, porque era un momento en el cual ya había movimientos importantes, con cierta inquietud y un fermento de sindicalismo estudiantil, además de contestación a la dictadura. Yo diría que el gran salto se produjo en 1962 con el llamado Contubernio de Múnich, que fue la primera reunión entre la oposición del interior y de la del exterior. Esta planteó las bases de lo que luego debió de ser la Transición. Esta situación en ese momento, junto a las huelgas y a los movimientos de apoyo a la minoría asturiana y de contestación al Gobierno, me permitieron adquirir un compromiso claro contra la dictadura.

Yo digo siempre que son los dos grandes amores de mi vida política: uno, que era creer que podíamos construir un sistema democrático en España; y al mismo tiempo, el cómo podíamos volver a nuestro continente y a nuestra historia y participar en la construcción europea.

Las primeras elecciones democráticas

No solo era una experiencia nueva para mí, eran las primeras elecciones democráticas desde el final de la Guerra Civil. Yo guardo un recuerdo imborrable de lo que fue la campaña, porque yo no diría que era una fiesta, pero la verdad es que se notaba que la sociedad española era una sociedad madura y que, además tenía ansias de poder participar. Para mí fue una campaña que la hice casi en volandas, es decir, que fue uno de los momentos más bellos de mi vida política, pero precisamente porque nos acompañaba una sociedad española que estaba decidida a cambiar.

Yo era el número tres del Partido Socialista por Madrid y fue una de las grandes sorpresas de las elecciones. Todos los observadores y los servicios de inteligencia decían que esto iba a ser como la salida de Francia y de Italia en la Guerra Mundial, un gran partido demócrata cristiano y un gran partido comunista. Salió en primer lugar UCD sin mayoría absoluta y luego nosotros. Hay que recordar una cosa, y es que esas elecciones se convocaron para hacer la reforma del sistema dictatorial y la noche del 15 de junio de 1977 estaba muy claro que lo que queríamos era transformar el régimen y construir una democracia. Así que la hija de esa democracia es la Constitución.

La legislatura Constituyente 

La valoración que cabe, a parte de la personal de la que guardo un recuerdo muy intenso y muy vivo fue la de una legislatura muy exitosa, porque además de la Carta Magna establecimos las bases también de la reconciliación, hicimos la Constitución económica y empezamos por esa.

Después de la Guerra de Yom Kippur se había producido la primera gran crisis del petróleo y las imágenes que había en la televisión en Europa eran degente que estaba en las autopistas caminando o en bicicleta, porque habían tomado medidas muy rigurosas. En España no se tomaron.

¿Cuál era la consecuencia de eso? La principal que, a la altura del verano de 1977 teníamos un 40 % de inflación, no había reservas y luego además había una incertidumbre total. Y luego una cosa más de fondo, a parte de la situación de aquel momento, veníamos de un régimen que era profundamente injusto además de dictatorial.

La primera ley que entra en el Congreso a final de junio es la Ley de medidas urgentes de Reforma Fiscal. Había 20.000 declarantes de la Contribución de la Renta y establecimos un impuesto general sobre la renta; y en este momento hay más de 18 millones de personas que declaran. Pusimos las bases de un estado que podía funcionar como un estado social de derecho y eso fue precisamente lo que constituyó el primer punto de los Pactos de la Moncloa. Se empezó con esa ley y el acuerdo político fue que había que sentar las bases, un programa negociado entre todas las fuerzas políticas con representación parlamentaria que permitiera hacer cosas, como por ejemplo el cómo crear 700.000 puestos escolares.

Todavía teníamos una generación del baby boom y una fundación que presido llevando el arte a las escuelas. Yo siento mucha emoción cuando voy a Talavera de la Reina, Albacete, a Castilla, o a toda España y llega uno y son grupos escolares de esa época. Hacíamos la Constitución de día y la reforma fiscal de noche, sobre la base de que en aquel verano del 77 pudimos poner a punto y acordar los Pactos de la Moncloa.

Empezaron en el verano de 1977. Entonces yo era el responsable parlamentario y portavoz de temas presupuestarios y económicos, e iniciamos las primeras conversaciones para los pactos de la Moncloa con un UCD con el vicepresidente Fernando Abril. Estábamos permanentemente día y noche. El vicepresidente económico, Enrique Fuentes Quintana, tuvo una intervención en el mes de julio que yo creo que fue una de las intervenciones que tuvo un gran impacto en la opinión pública.

No hizo un discurso de sangre, sudor y lágrimas, pero dijo cuál era la situación y después fuimos capaces de debatir en el seno de nuestra propia fuerza política, además de entrar muy rápidamente en la negociación de unos pactos que comprendían 10 puntos importantes. Creo que el más definitivo fue seguramente el primero, el que he mencionado, que es el que se refleja la ley de medidas urgentes. Contribuyeron sobre todo a crear un ambiente de trabajo y de comprensión mutua que fue muy decisivo a la hora de superar lo que había sido una división cainita de la sociedad durante tanto tiempo.

La entrada de España en la Comunidad Europea

Yo era el portavoz económico y presupuestario y luego fui miembro de la Comisión Constitucional. Participé muy activamente en no sólo la dimensión económica.Por ejemplo, el grupo socialista pidió que defendiera el artículo 16 sobre la libertad religiosa y de cultos, que es uno de los grandes temas históricos del XIX. Yendo al artículo 93, este es el que permitía que España pudiera entrar en la Comunidad Europea con la integración del derecho europeo como un derecho con prioridad.

Lo curioso es que estábamos tan de acuerdo – en la integración en la Comunidad Europea- que no hubo apenas debate. Era y es una muestra del absoluto consenso que había en relación con la entrada en la comunidad.

Nuestro fallo si se puede decir, y creo que todavía hay que trabajar para repararlo y yo insisto en eso, es que en el preámbulo no expresamos nuestra voluntad en relación con la construcción europea de participar en esa Europa democrática. Estaba y está en el espíritu de toda la Transición y de lo que hemos hecho después y me parece que es una de las cosas interesantes que habría que añadir al artículo 93 con otra más: Ésta es que ahora que somos miembros de la Unión Europea, hay que articular todo el proceso democrático de una manera que no parezca que Europa nos impone cosas, sino que participamos a través de las Cortes Generales en no sólo los tratados, sino en las grandes decisiones con nuestra propia personalidad como socios importantes que somos.

El 23-F 

Hay que aclarar una cosa que en día no se entiende y es que hicimos la Constitución con la amenaza de un Golpe de Estado como un hecho cotidiano. Existía un ambiente en el que teniendo en cuenta nuestra historia,desgraciadamente se pensaba que podía haber un golpe en cualquier momento y el Golpe se produjo. Estefue como un cauterio, es decir, fue como se hacía en la Edad Media a la hora de curar una herida de batalla, se ponía un hierro al rojo vivo. Fue un momento en el que la mayoría de la opinión pública y no solamente los que estábamos allí decidimos, y eso es lo que también explica en parte el triunfo del Partido Socialista. Así que es algo que ya está bien visto, por lo que podemos meter el espadón en el desván.

En cuanto a mi experiencia personal, al principio cuando se produce la entrada a las 18:23 de la tarde del 23 de febrero del coronel Tejero y compañía, sentíuna enorme frustración y pensé que eso ya no tenía remedio. Yo recuerdo una cosa que me llamó la atención y es que yo estaba en la fila detrás del Gobierno cuando un sargento delante de mí disparó una ráfaga de metralleta, y yo pensé que estaba disparando salvas, es decir, que eran balas de fogueo.

Yo me quedé de pie al principio, pero no por valiente, sino porque no daba crédito a lo que veía, pero me tiraron de la chaqueta los que estaban al lado y me dijeron “oye que te van a matar”. Me levanté y vi que tenían todos los trajes como llenos de yeso, entonces dijeron “esto no va de broma”. Los Golpes de Estado de este tipo tienen que triunfar rápidamente y se estableció un “ten con ten”. En una noche como esa, en la que uno es rehén y está en esa situación, circulaban rumores,aunque no nos dejaran hablar.

Había un transistor que nos fue muy útil porque era un transistor de un diputado que se lo quedó Fernando Abril y escuchábamos lo que pasaba. Luego hubo unos momentos muy tensos, momentos en los que decían que los GEO se iban a descolgar por la claraboya o por la parte de arriba, mientras Tejero aseguraba que si se apaga la luz aquí disparo sobre todo lo que se mueva”. Y luego lo que recuerdo muy intensamente es que a las cinco de la mañana se había quitado el tricornio, que es una cosa que choca mucho sobre todo en un Guardia Civil, y entró con un ejemplar de El País bajo el brazo que decía yo lo alcancé a leer porque estaba al borde: “El Golpe de Estado en vías de fracaso.

Y luego lo muy impresionante fue que a las 10 de la mañana cuando nos dijo Tejero que había negociado con el Gobierno que se había constituido y bajo la presidencia del Rey y que teníamos que salir todos y entonces como un coro griego dijimos: ”nosotros no salimos hasta que devuelvan a los que se han llevado”. Nos referíamos a Adolfo Suárez, Felipe González, Alfonso Guerra, Santiago Carrillo y no recuerdo si había alguno más.

Ya cuando volvieron nos dijo Tejero: “no, ahora tienen que salir ustedes” y entonces indicamos que lo haríamos cuando lo ordenara el presidente, que era Landelino Lavilla. Se produjo una situación en la que Landelino Lavilla estaba en la presidencia y el teniente Coronel Tejero se volvió y dijo: “a sus órdenes, señor presidente” y entonces añadió: “Dispongo que se clausura la sesión y dispongo que abandonen ordenadamente”.  Y entonces sí salimos.

Adhesión a las Comunidades Europeas 

Las negociaciones de adhesión a la entonces Comunidad Europea se inician con el gobierno de UCD, con el gobierno de Suárez, desde el mismo momento de las elecciones.

Había un proceso de apoyo a la construcción democrática en España, especialmente activo por parte de algunos países de la comunidad y en general estaban todos muy abiertos, porque era la superación de una etapa muy dramática de la historia de Europa.

Y yendo más allá de lo que era el apoyo por ejemplopara nuestro ingreso en el Consejo de Europa, el cual fue como se decía en la época, bajo palabra de honorporque entramos en el Consejo de Europa antes de ratificar la Constitución. Fueron todos los líderes a Estrasburgo al Consejo de Europa a decir no, nosotros queremos esto y para nosotros fue muy importante. Las negociaciones se intensificaron con el gobierno de UCD, había que tratar con un país que tenía una entidad importante y que, sobre todo, tenía intereses y tenía realidades que eran complejas a la hora de encajar, pero nosotros llegamos y concluimos la negociación.

Yo era miembro del también primer Gobierno de González con el triunfo del 82, pues tuvimos que hacer una reconversión industrial muy importante. Tuvimos prácticamente que achatarrar una parte sustancial de la capacidad naval de los astilleros, tuvimos que hacer una reconversión muy dura en la siderurgia y parte de la metalurgia y tuvimos que liquidar los excedentes que teníamos agrícolas. Y luego, además, tuvimos que aceptar fases de transición complicadas en temas agrícolas y de libertad de desplazamiento a las personas, algo que es muy curioso porque en aquel momento el estado de ánimo que había en la Comunidad Europea era que se iba a producir una invasión ibérica e iba a ver un aumento de la inmigración muy importante.

Ha pasado todo lo contrario, tenemos aproximadamente en este momento más de dos millones de ciudadanos comunitarios viviendo en España. La negociación fue compleja y sobre todo la hicimos en un momento en el que todavía estaba lo que era la política de cohesión, la cual luego articulamos en comisión con el apoyo sobre todo de Alemania y Francia, además de los demás estados. Nosotros lo que hicimos fue no poner las bases, sino negociar lo que luego fue un plan Marshall que no habíamos disfrutado, pero que se hizo también en parte con una dinámica muy positiva de la sociedad española.

Presidencia de la Eurocámara 

Cuando salí del gobierno en julio de 1985 yo me presenté voluntario, le pedí a mi partido que me incluyera en el primer equipo que fue al Parlamento Europeo. Fue en ese momento, hablo de julio del 1985, cuando firmamos y nos integramos el 1 de enero de 1986. Yo siempre he tenido una vocación europea muy profunda y dije que quería ir de voluntario.

Algunos de los más enterados de la época, tertulianos y demás decían “se va a un cementerio de elefantes”. La verdad es que he tenido una cierta longevidad en el Parlamento Europeo, ya que estuve hasta el año 2009 cuando decidí finalmente retirarme y no me imaginaba que podía ser presidente del Parlamento tan solo tres años después de entrar. Recuerdo que Paco Ordoñez, el que era Ministro de Exteriores, me dijo el día que me eligieron que era el primer puesto que sacábamos en Europa fuera de cupo.  Porque luego en mi casa, aparte de lo que pueden ser las cualidades personales que uno pueda tener, creo que había varios factores: uno de ellos es que era uno de los miembros de la generación de la Transición y del equipo Gónzalez y luego nos integramos para trabajar no solo para conseguir que nos ayudaran a la modernización, sino para trabajar en la construcción europea.

En 1987 me quedé ya a cuatro votos y entonces lo que hicimos fue que entre las dos primeras minorías nosrepartimos la presidencia en dos años y medio. Poco podía imaginar yo que me iban a elegir el día de Santiago del año 1989, el 25 de julio, en un momento en el que se percibía que estaban cambiando las cosas.

Ya se había producido en junio el primer corte en la alambrada que formaba parte del telón de acero entre Austria y Hungría. Yo estaba en Roma en visita oficial la noche del 9 de noviembre de 1989 y me llamó un periodista de La Stampa y me dijo:Presidente, ha caído el muro de Berlín, ¿puede hacer una declaración? y le respondíOiga, lo que usted dice que ha caído el muro, ¿es en sentido propio o figurado?y me dijo que no lo sabía, así que le pedí que me diera “por lo menos media hora. La gente que pensaba que podían cambiar las cosas y que podía acabar la Guerra Fría y que podía caer el telón de acero (el muro era una parte de este) pensaban que incluso podía producirse en un cuarto de siglo o medio siglo, en la hipótesis más favorable y más optimista. Y bueno mi presidencia se define por la Caída del Muro de Berlín hasta Maastricht. Fue el cambio de Europa y del mundo.

Influencia española en la construcción  europea 

Para España el balance es positivo. Es decir, supuso no solo un plan Marshall, sino que nosotros desarrollamos una tecnología que luego la han utilizado otros países que han entrado después. La cohesión en el sentido de hacer políticas que favorezcan y que permitan el desarrollo de lo que es una sociedad moderna en el terreno infraestructural y en el terreno también de formación social, yo creo que esa es una de las aportaciones importantes en España.

Luego aportamos una riqueza importante de relacionesen especial con todo el mundo americano, con todo lo que es Iberoamérica. Y hay otro aspecto que no se suele mencionar tanto y es que teníamos una visión muy clara de favorecer y de apoyar todo lo que fuera a fortalecer la Unión Europea.  Los españoles fuimos pioneros, yo también trabajé en relación con eso, como presidente del Parlamento, a la hora de incorporar la ciudadanía europea, y no solamente la moneda, a la hora de favorecer y desarrollar una política exterior y de seguridad. Todo este tipo de políticas tiene un acento muy español.

España es de los pocos países en donde se ha mantenido una muy clara adhesión a la construcción europea”

Luego otra cosa, en España es de los pocos países en donde se ha mantenido una muy clara adhesión a la construcción europea y no hay movimiento diríamos de euroescepticismo o de eurofobia, sino que somos conscientes de cómo tenemos que trabajar y favorecer y cambiar y hacer frente, sobre todo en un mundo como el de hoy con una Europa unida y fuerte. Así que me parece que ese es un valor importante que aporta España.

Ventajas para España de la entrada en la Unión

¿Qué nos ha aportado Europa? Supo ser solidaria, aunque no en el primer momento, eso también fue una negociación compleja. Nos ha abierto muchísimas perspectivas de modernización de nuestra sociedad, de apertura, de integración y de incluso yo diría de valoración de nosotros mismos, de ruptura con ese mundo en el que cuando salías de España con un pasaporte eras como de segunda clase. Y eso yo sí creo que ha supuesto un cambio muy importante, porque no solamente ha puesto a España en el mapa,sino que ha hecho de este un país de los países que cuentan en Europa y en el mundo.

Transformación social y Estado de bienestar 

Hemos sido capaces de transformar profundamente nuestra sociedad, de hacer que la Constitución esté apoyada de una manera muy mayoritaria por nuestro pueblo.

Hemos transformado el estado de tal manera que ha pasado de ser hipercentralista, autoritario y demás a un Estado autonómico que para mí tiene una dimensión federal muy importante y es un Estado democrático con una transformación muy profunda de muchas instituciones. Empezando por el ejército, y yo creo que eso demuestra que la apuesta que hicimos en 1975 como pueblo está profundamente anclada y con un apoyo masivo en nuestra ciudadanía.

Esto creo que es un éxito histórico que además se ha acompañado de un periodo que venía de prosperidad y de Estado social de derecho y de Estado del bienestar,del cual no teníamos precedentes en nuestra historia. Y esto también forma parte de ese balance.

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